La casa de los paraguas.Casa Bruno Cuadros

Las Ramblas de Barcelona

Uno de los edificios que no pasan desapercibidos mientras paseamos por las Ramblas de Barcelona, a pesar de no aparecer en las guías turísticas, es esta particular Casa de los Paraguas.

Pasear por la Ramblas es, probablemente, la experiencia más ecléctica que uno puede tener en la ciudad. En esta avenida que desciende desde plaza Catalunya hasta el Puerto de Barcelona, todo tiene cabida. La invasión de turistas provenientes de todas las partes del mundo se mezcla con algunas pocas personas que todavía viven en esa calle, con gente que no tiene domicilio fijo, con vendedores ambulantes, con chicas que ofrecen compañía… En otro sentido, se mezclan turistas de gran poder adquisitivo –probablemente alojados en un hotel del Passeig de Gràcia–  con personas que rebuscan en las papeleras.

Sin duda, es la calle más ecléctica de la ciudad. Pese a todos los cambios que ha sufrido en los últimos años, esto no ha cambiado.

 Casa de los Paraguas

Bruno Cuadros, el propietario de un negocio de venta de paraguas. Escogió perfectamente la ubicación de su tienda, situándola en el número 82 de La Rambla.

Al eclecticismo de la Rambla, que ya debía imperar en esa época, él añadió el de su propia casa-tienda y mandó reformar el edificio al arquitecto Josep Vilaseca i Casanovas, bajo sus particulares criterios estéticos.

Al eclecticismo de la Rambla, que ya debía imperar en esa época, él añadió el de su propia casa-tienda y mandó reformar el edificio al arquitecto Josep Vilaseca i Casanovas, bajo sus particulares criterios estéticos.

Suele explicarse que en la época de la reforma de la casa (1883), el Modernismo catalán crecía con fuerza y el gusto por las decoraciones orientales se ponía de moda.

La casa es un compendio de diversos estilos: en los balcones y galerías, hay referencias egipcias. En la fachada hay elementos típicos del orientalismo, como abanicos y sombrillas policromados de hierro fundido, cristales pintados e imágenes de pinturas de tradición japonesa.

 El dragón protector

De todos los ornamentos de la casa, el que más llama la atención es el gran dragón chino que sale de la fachada. Vinculado a la abundancia, la prosperidad y la buena fortuna, el dragón sirvió como reclamo publicitario del negocio de venta de paraguas. Y debió cumplir su cometido, porque se rumorea que el propietario amasó una considerable fortuna con la venta de los paraguas y el alquiler de viviendas de los pisos superiores del inmueble.

Indudablemente, el tiempo no pasa en balde y actualmente ya no existe la mítica tiendas de paraguas. Su lugar lo ocupa una conocida sucursal bancaria.

Autor

Xavi Julià

Ilustración