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La Rambla, Barcelona

19,00 IVA inc.

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Descripción del producto

• Fine Arts Print (Giclée print). Edición limitada
• Edición limitada a 150 copias
• Firmada y numerada
• Papel Fabriano 270 gr

Apta para marcos de medidas universales. Ver presentación de producto.

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21 x 29,7 cm, 30 x 40 cm

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Las Ramblas de Barcelona

 Un recuerdo melancólico

Barcelona despertó el 25 de diciembre diferente. Era 1962 cuando amaneció una ciudad blanca el día de Navidad, una fecha que posiblemente nadie que la vivió olvidará.

Durante la noche la nieve fue escondiendo la cotidianidad de las calles, haciendo desaparecer los bordillos y calzadas, el trazado de las calles y decorando con una capa blanca las marquesinas y aleros.

Los termómetros de todo el país se encontraban bajo cero, pero únicamente se registraron fuertes nevadas en Catalunya y llegaron a la ciudad condal.

Las calles y avenidas estaban cubiertas con unos 50 centímetros de nieve causando el colapso total de la ciudad.

No fueron únicamente los vehículos los que sufrieron el temporal, los medios de transporte, excepto el metro, también se vieron afectados. Coches, trenes y tranvías a penas podían circular y mayoritariamente quedaban sepultados bajo una gran cantidad de nieve.

La fiesta improvisada

Pero por supuesto, no todo fue caos y estragos. Durante varios días se normalizó el hecho de ver a los amantes del esquí bajando por las Ramblas, convirtiéndolas en una improvisada y majestuosa pista de esquí. Niños jugando con la nieve e incluso esculpiendo muñecos de nieve en pleno Passeig de Gràcia, hasta que Josep Maria Porcioles, alcalde del momento, contactó con un conocido de Andorra para traer máquinas quitanieves del país vecino.

Las 13 máquinas que entraron en fila por la Diagonal se encargaron de devolver la normalidad a la ciudad, que pese al caos general, había seguido con la serenidad habitual y sus habitantes con su día a día, saliendo a pasear como cada mañana.

“La ciudad fue llenándose de un silencio maravilloso y abrumador. Siempre crea silencio y sosiego la caída de la nieve, pero el de la jornada de Navidad del año 1962  será perpetuamente recordado como el de una ciudad paralizada, yerta e inmóvil, de cuyas calles fue retirándose todo signo de vida, a medida que la tarde iba cayendo”.
La Vanguardia, Jueves 27 de diciembre 1962

Texto: Alba Sánchez / Ilustración: Xavi Julià

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